Me encanta la gente que describe la realidad de forma concreta, como si te la pusiera delante de los ojos, sin recurrir a conceptos.
Me gusta escucharla porque es una cualidad de la que yo carezco; de hecho, tengo muchas anécdotas al respecto.
Recuerdo una vez que una persona hablaba de su madre en una consulta.
Me decía: A veces estoy paseando con mi madre, se encuentra a una amiga y empieza a comentarle cosas que yo le he contado, y no me apetece que las sepa…
Yo le pregunté:
– ¿Habla de ti sin suficiente empatía?.
Y a ella le salió del alma:
¡Habla como si yo no estuviera!
¡Exacto!, pensé para mis adentros.
No había manera más clara de decirlo.


