LLevar todo al extremo de una guerra, como huida personal, suele llevar a engaño.
Creo que Trump sabe que se ha equivocado con Irán.
Con su lenguaje tipo destrucción fatal, quiere imponer el fin la guerra y la normalización de Ormuz . Pero sus socios europeos, más evolucionados y con cero ganas de expansión y de guerras, le han dado la espalda. Y su sigue notará el aliento en su cogote de los suyos.
Al final, puede convenirles a ambas partes parar la guerra, intuir el límite, donde todos pierden, es muy «terapéutico».
Trump, en esa vivencia de que él decide el destino del mundo, va deslizándose del bien al mal, de la guerra absoluta («su país será aniquilado mañana») a la paz personalista donde él salve a medio oriente.
Si puede optar por esta segunda, y con su poder intentar no perder las elecciones de noviembre…sería una victoria para él.
Pues él se siente que o manipula o, si cae, será manipulado.
Todas sus relaciones son así: él es el sujeto y todos los demás son los objetos.
Basta una mirada a su historia para comprenderlo.


