Grégoire Ahongbonon no es psicólogo, ni psiquiatra; es un mecánico de neumáticos de Benín que trabajaba en Costa de Marfil.
Llegó a prosperar económicamente, pero la quiebra de su negocio lo sumió en una profunda depresión y llegó incluso a pensar en el suicidio. Aquella experiencia de fragilidad transformó su vida.
Poco después descubrió que en muchas casas, las personas con enfermedad mental permanecían durante años encadenadas o con una pierna aprisionada entre dos troncos de madera, ocultas a la vista de todos porque se las consideraba una maldición o una posesión.

Desde entonces decidió dedicar su vida a liberarlas, ofrecerles tratamiento, un hogar y, sobre todo, devolverles la dignidad que nunca habían perdido.

Así nació una obra que hoy es un referente mundial de atención a la enfermedad mental en África.
Su convicción puede resumirse en una frase que interpela a toda la humanidad: «Mientras haya un ser humano encadenado, toda la humanidad estará encadenada».

Y sí, tuvo una intuición extraordinaria: los enfermos que se recuperaban podían convertirse en los mejores cuidadores de quienes acababan de llegar, convirtiendo su propia herida en una fuente de esperanza para otros.
Les daba responsabilidades, les enseñaba un oficio y muchos pasaban a trabajar en los propios centros acompañando a otros pacientes: la enfermedad mental no destruye la dignidad ni la capacidad de amar y servir.
En Saint Camille más del 80 % de los trabajadores de sus centros son antiguos pacientes recuperados. Muchos se convierten en cuidadores, auxiliares, panaderos, carpinteros o monitores de reinserción, acompañando a quienes llegan después. Ese modelo de ayuda entre iguales es uno de los pilares de la obra de Grégoire.

Ese modelo de ayuda mutua sigue siendo una de las señas de identidad de la Asociación Saint Camille.
Poco a poco, aquella pequeña obra fue creciendo.
Gobiernos, médicos y organizaciones internacionales empezaron a apoyarlo con subvenciones y colaboración y su asociación hoy constituye la mayor red no gubernamental de atención psiquiátrica de África Occidental y un referente mundial por su defensa de la dignidad de las personas con enfermedad mental.
De los seis hijos de Grégoire Ahongbonon, Nicole eligió estudiar Medicina y especializarse en Psiquiatría para continuar la obra de su padre. En 2022 se convirtió en la primera psiquiatra local a tiempo completo de la Asociación Saint Camille, un paso histórico para la institución.


