Sigo con gran cariño a Alex Roca, su historia de superación y a su inseparable pareja, M. Carmen Maza, y lo hago aún con mayor cariño bajo la cálida mirada de mi querido Carles Roca.
Me quedé profundamente impactado cuando ella, entre lágrimas, confesó que se enamoró de él no por lo que hace, sino por lo que es, y porque no juzga.
Le costó hablar de ello, pero lo que dijo me pareció oro puro para el corazón humano.
Y permítanme, por un momento, poner el foco en ella.
En cómo le acompaña, cómo le impulsa, cómo sabe potenciarlo y cómo acepta estar en un segundo plano cuando es lo que toca; son, de verdad, el uno para el otro.
Porque quizá, si ella no hubiera tenido la increíble sensibilidad de ver el corazón de Alex, ninguno de los dos habría llegado tan lejos ni habría tocado el corazón de tanta gente, porque son los dos los que son extraordinarios.


