Juan y Medio me parece una de las personas más tiernas que recuerdo en televisión.
Con los mayores tiene un trato tan dignificante…, la forma como los escucha, en esta época edadista, tiene mucho valor.
Su programa ha convertido la soledad en algo de lo que se puede hablar.
También ha sabido relacionarse con los niños con una sutil delicadeza, tal y que puedan expresarse como son.
Su humor y su paciencia hacen que pueda moverse entre generaciones con una facilidad poco común.
Quizá ahí esté su mayor virtud: hacer que quien tiene delante sea la estrella.
Recuerdo especialmente su entrevista con Jordi Évole. Hubo tal humanidad que no dejó ni un ápice de espacio a la polarización. Allí comprendí su grandeza.
El vídeo del niño que le dijo que era su mejor amigo, y otro en el que valoraba a la generación de nuestros padres, no tienen parangón.


