Traigo a personas que me tocan la fibra.
Una de ellas es el humorista e imitador Raúl Pérez.
Lo admiro por su finura para reproducir la voz de cada personaje, con su lenguaje y su personalidad, aderezado con humor absurdo.
Pero fue al escucharlo en entrevistas, cuando me di cuenta que lo que más me atraía era lo buen tío que es.
Es una persona pacífica, lo que más me gusta de la gente.
A veces, lo que más me conmueve de alguien no es solo su talento, sino la humanidad que destila.


