Quedamos que se pueden sacar conclusiones objetivas del ser humano de dos maneras:
A. Analizando su estructura objetiva:
A.1. Es materia y
A.2. es ser vivo animal (Homo Sapiens Sapiens) y
B. estudiando su conducta (lo único observable): analizando el curso de la historia universal.
A.1. De lo observado en la naturaleza material del ser humano pueden extraerse algunas características estructurales.
En el nivel físico, la materia suele manifestarse en relaciones y polaridades -es dual-, no como realidades aisladas.
Todo en el orden material tiene un límite.
La materia no existe como realidad absolutamente aislada, sino que está estructuralmente conectada, con interacción y en relación.
El universo observable es finito, y todo lo material que conocemos se presenta bajo condiciones finitas.
A.2. El Homo sapiens, constituye desde el inicio como una especie cuya supervivencia depende de la cooperación, el aprendizaje compartido y una extraordinaria capacidad cognitiva.
Un rasgo distintivo es el lenguaje más complejo y preciso: la palabra.
Pero el mayor es la conciencia reflexiva y moral. El ser humano puede representarse a sí mismo, reconocerse como autor de sus actos, distinguir entre bien y mal, anticipar consecuencias y asumir responsabilidad frente a las demás personas.
Gracias al lenguaje y la conciencia, la experiencia individual se vuelve acumulativa y compartida, dando lugar a normas, instituciones, memoria colectiva y formas de organización.
La complejidad y su creación no tiene parangón el el reino animal siendo un salto cualitativo en la construcción, pero también en su jerarquía y en su capacidad de destruir en mundo como veremos a continuación.
B. Si pasamos al plano de la conducta histórica, aparecen constantes en todas las civilizaciones y épocas.
Tras conquistar la tierra y asentarse, fue crear las primeras civilizaciones e imperios, y el impulso de expansión del ser humano por la fuerza ha sido una fuerza recurrente: la historia es una historia de una invasión tras otra.
Grandes países de tradición europeos se expandieron de forma singular: Italia con el imperio romano, España con sus conquistas en América, Francia con Napoleón, el imperio británico en el siglo XIX y XX, Alemania en las guerras mundiales, muchos en la colonización de Africa. ¿En qué quedó? Italia, España, Francia, Alemania y Gran Bretaña prácticamente con sus propias fronteras solo.
¿Cuántos muertos hubo solo por intentar una expansión ilimitada?
Tras la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, surgió un límite inédito: el armamento nuclear; desde entonces ya no existe la expansión total, pues quien lo usara se autolimitaría y se destruiría también.
Los mapas ya no cambian de la manera como lo hacían antes.
No obstante, en las relaciones internacionales continúa operando la ley del más fuerte, las desigualdades humanitarias son graves (según el Banco Mundial, alrededor del 8–9 % de la población mundial vive aún en pobreza extrema).
La humanidad progresa técnicamente con gran rapidez.
La máxima unión del ser humano en la historia se dio en la pandemia.
Gracias a la ciencia y la tecnología, la comunicación y el interés mundial poniendo el centro en lo importante, la vida, permitió unir el esfuerzo de todas las personas.
Sin embargo, en los últimos años repunta una tendencia autoritaria en EEUU, Rusia, y en partidos en Europa, con una polazizaciñin creciente, muy marcada en regímenes de latinoamérica.
Han reaparecido conflictos de gran escala que han tensionado el orden internacional. En 2022, la invasión rusa de Ucrania abrió la mayor guerra en Europa desde 1945; en octubre de 2023, el ataque de Hamás contra Israel con 1.200 muertos desencadenó una respuesta militar israelí en la Franja de Gaza de 72.000 muertos, que causó una profunda crisis humanitaria.
Durante el mandato de Donald Trump irrumpe un cambio radical por el uso de la fuerza y el unilateralismo y la amenaza económica.
La fuerza militar es usada para cambiar algunos regímenes adversarios con menor poder militar y sin armas nucleares.
En el plano interno, se adoptaron medidas migratorias caracterizadas por su severidad y por el impacto humanitario que generaron, así como se distanció de Europa por su integración con la inmigración.
Algunas iniciativas presentadas como planes de paz -como en el caso de Gaza- contribuyeron a reducir de forma importante la violencia; sin embargo, las propuestas de reconstrucción se acompañan de intereses estratégicos y económicos propios, sin participación de la población afectada.
Por todo lo expuesto, la eclosión de distinta manera de patrones autoritarios en EEUU y Rusia, desde hace 4 años la cohesión, el entendimiento y la cierta unidad mundial van disminuyendo y la esperanza en la humanidad se va perdiendo. Ha habido una expansión por la fuerza hasta la era nuclear, un periodo de estabilización y de cierto respeto entre EEUU, Rusia y Europa, la caída de la supeportencia URSS desequilibró ese equoiberio.
La entrada de casi todos los países de Pacto de Varsovia en la OTAN, la deriva autoritaria en URSS, y el deseo de Ucrania de ingresar en la OTAN, y la posterior invasión de Rusia de los territorios que reclaman, y su negativa a que entre Ucrania en la OTAN ha puesto de relieve la realidad. El mandato de Trump prometiendo supremacismo ha eclosionado como que la fuerza, de otra manera, vuelve a imperar ante el humanismo de respeto a las personas y democracia.
El mundo no se va uniendo, sino la fuerza va operando de otra manera, y la manera de tratar la inmigración, que representa personas que dependen de esa fuerza, denota de qué fuerza se trata.
Conclusiones de la conducta histórica
Por todo lo expuesto, aunque el ser humano se ha mostrado ilimitado en el deseo de expandirse.
Un ser material limitado que, sin embargo, aspira a lo ilimitado.
Tras la voracidad y muerte de las expansiones, aparece un uso de la fuerza unilateral donde ni se ayuda a los países desfavorecidos que otrora se invadieron, y sectores desprecian la inmigración excepto para los intereses propios.
Una especie que triunfa brutalmente en lo objetivo, en lo material, pero fracasa estrepitosamente en las relaciones, cuya ideología se va polarizando cada vez más.
¿Cómo podríamos entender el ser humano y su comportamiento si somos la creación de un Espíritu?
Que sea la vida, amor y humanista.
Veamos si concuerda con la realidad, para intentar «desentrañar el mundo subjetivo«: entender el pasado, el presente y predecir posibilidades de futuro.

