El terapeuta integrador Marco Ratti señala que la supervivencia es la tarea principal de nuestro cerebro.
Nacemos con una dependencia absoluta.
Lógicamente, desde el primer instante, el sistema nervioso seguridad, vínculo y pertenencia.
Aprende a leer el entorno y lo primero que se plantea es: ¿estoy a salvo aquí?
En la práctica psicoterapéutica es evidente que la supervivencia emocional en la infancia es decisiva.
Vivir es sentirse amado o amada.
Cuando ese amor fue inestable, el organismo hizo lo que siempre hace: adaptarse.
Aprendimos a amar, a callar, a complacer, a pedir, a endurecernos o a desconectarnos.
El amor es tan decisivo que, al no contar aún con una conciencia formada, normalizamos nuestros primeros vínculos como si el amor fuera eso.
No porque fueran más o menos sanos, sino porque eran posibles.
Y en la infancia, lo posible es sinónimo de vida.
Más adelante, esa impronta reaparece en las primeras relaciones afectivas.
Con frecuencia, repetimos de manera inconsciente aquello que una vez fue familiar.
La repetición no es un fracaso: es el inicio de un aprendizaje propio.
Con el tiempo, podemos crear vínculos distintos.
Solo cuando somos independientes, la coherencia emocional puede ser una elección.
Para ello, es necesario hacer el duelo de lo antiguo, renunciar a lo que no fue y a lo que no será.
Y ese proceso no siempre es fácil.
Aunque muchas personas que atravesaron crianzas difíciles conservan su autoestima, su dignidad y una profunda sabiduría…,
si faltó una mirada apreciativa (1), esa ausencia deja una huella: una cierta vulnerabilidad y la duda sobre el propio valor.
Una de las funciones más bellas de la terapia es ofrecer un espejo sano donde reconstruir la propia historia y reconocer, por fin, la belleza de la propia dignidad (2) que siempre estuvo ahí.
(1) Esta idea siempre me ha mostrado Montse Mendoza, maestra de educación especial, terapeuta gestalt, amiga y cuyo humanismo es una de mis fuentes de inspiración.
(2) Me encantó este término que describe Angel Hernández Ayllón cuando visitaba personas en prisión.


