
Desde una perspectiva humanista, la libertad es siempre necesaria para las personas y para los pueblos. Las dictaduras son un drama, vengan del signo que vengan.
La vida sin libertad nos priva de un derecho esencial y se convierte en una enfermedad.
El pueblo tiene derecho a decidir siempre, a crecer y no verse tutelado ni dominado por ningún dirigente ni interno ni externo.
La libertad consiste, en último término, en el respeto al pueblo. Ojalá la gente de Venezuela decida su presente y su futuro, y recupere su responsabilidad histórica.


