Me gusta la gente, como me dice mi amigo Manu, con quien puedes tener la guardia bajada o como me expresaba Lola Pasarín, con la que irías gustosamente a tomar un café.
De tú a tú, que no mandan ni ofenden, a los que disfrutas escuchando y con los que, cuando hablas, no tienes que tener prisa en acabar.
Poder estar simplemente como uno es, eso es la verdadera compañía.


