Me hace reflexionar el amor a los animales.
El paradigma suelen ser los perros, aunque también lo he visto con los gatos y seguro que se da con muchas otras especies.
Hay en ese vínculo una cualidad difícil de encontrar: una lealtad constante, una presencia plena, un afecto que no juzga ni exige explicaciones.
Es un tipo de relación que, entre personas resulta más compleja y frágil.
A veces se da en la familia, en la amistad verdadera o, de forma excepcional, en la pareja, y cuando ocurre es maravilloso
He sido testigo de vínculos entre humanos y animales de una intensidad conmovedora, incluso de duelos que revelan la profundidad de ese lazo.
En esos momentos tengo la sensación de que el tipo de vínculo tan especial del perro -o del animal- permite que esa persona vuelque sin reservas todo el amor que lleva dentro.
Tal vez por eso es tan especial.
Porque es correspondido.


